Jorge Scala

Jorge Scala

Preservativos y prevención del sida

Bioética,Ensayos
Datos científicos y estadísticos que muestran como el preservativo no es eficaz en la prevención del sida.

SIDA Y PRESERVATIVOS (Artículo publicado en la

Revista Jurídica El Derecho, Tª 211, págs. 828 y ss)

Jorge Scala

1. Introducción: El sida es la enfermedad del momento actual. Hay quienes la catalogan como una pandemia [1]. Desde un punto de vista epidemiológico, se dan tres razones para tal afirmación: a) porque es una dolencia mortal –a través de las enfermedades oportunistas, que aparecen dada la indefensión inmunológica del paciente–; b) por el alto costo que tienen los tratamientos antirretrovirales, actualmente en uso [2]; y c) pues en su origen puede haber algún tipo de inmoralidad; esta realidad, en la práctica, hace difícil la ejecución de las medidas sanitarias adecuadas para erradicar o, al menos, controlar la pandemia. Además, el tema está de moda, porque así lo imponen los medios de masas. Debo subrayar que, estos en general, dan una información sesgada, intercalada con falsas opiniones que, a fuerza de ser repetidas constantemente, terminan pareciendo verdaderas y lógicas al gran público.

1.1. Ahora bien, desde un punto de vista cultural, el motivo por el cual el sida es la enfermedad del momento es otro, completamente diferente. Me explico. En los años 60 del siglo pasado, la aparición de los métodos artificiales de contracepción, originó la llamada “revolución sexual”; al permitir por vez primera, una fácil disociación entre el acto matrimonial y su consecuencia natural, que es la procreación. En esos años se acuñó el mito, según el cual, gracias a la píldora había llegado –por fin–, la felicidad completa al alcance de todo ser humano. Si cualquiera podía tener relaciones sexuales con quien quisiera sin temor a un embarazo, se había logrado la definitiva “liberación” en materia sexual. Desde entonces todos tenemos la posibilidad real de ser felices. Hasta aquí el mito. Veamos la realidad:

La posibilidad de tal separación produjo en pocos años, un profundo cambio cultural en la vida cotidiana de muchas personas. Algunas elementos de dicha fractura son: a) la llamada “liberación femenina”; b) la generalización de la promiscuidad sexual, algunas de cuyas consecuencias a mediano plazo, son: el aumento exponencial de las enfermedades de transmisión sexual, de los embarazos adolescentes, de los hijos extramatrimoniales, de los divorcios, de los hogares monoparentales, de la infidelidad matrimonial, de la homosexualidad, de la violencia familiar, de los abortos, el envejecimiento poblacional, de las enfermedades psiquiátricas de origen sexual, etc.; y, a la vez, la disminución de los matrimonios y de su duración, de los hijos por mujer y los nacimientos, etc.; y c) la generalizada infelicidad en la vida afectiva.

La causa profunda de este fracaso de la humanidad en los últimos decenios, ha sido bien explicado: “El eros, degradado a puro ‘sexo’, se convierte en mercancía, en simple ‘objeto’ que se puede comprar y vender; más aún, el hombre mismo se transforma en mercancía. En realidad, éste no es propiamente el gran sí del hombre a su cuerpo. Por el contrario, de este modo considera el cuerpo y la sexualidad solamente como la parte material de su ser, para emplearla y explotarla de modo calculador. Una parte, además, que no aprecia como ámbito de su libertad, sino como algo que, a su manera, intenta convertir en agradable e inocuo a la vez. En realidad, nos encontramos ante una degradación del cuerpo humano, que ya no está integrado en el conjunto de la libertad de nuestra existencia, ni es expresión viva de la totalidad de nuestro ser, sino que es relegado a lo puramente biológico. La aparente exaltación del cuerpo puede convertirse muy pronto en odio a la corporeidad” [3].

1.2. Para cualquier observador carente de prejuicios ideológicos, resulta obvio que el mito de la “revolución sexual”, es un fracaso patente e indiscutible. Sólo ha traído desgracias a la humanidad: infelicidad personal, destrucción del matrimonio y la familia –y por ende del tejido social–, y la propagación de graves enfermedades físicas y psíquicas. Precio exorbitante pagado a cambio, de unos cuantos momentos de gratificación genital a nivel epidérmico [4]. Sin embargo, esta percepción certera requiere bastante honestidad intelectual. El grueso de la gente no parecía estar dispuesta a aceptar la falsía de este mito. Hasta que apareció el sida. En concreto, la aparición del sida es el hecho traumático, que hizo añicos el mito de la “revolución sexual”, a sólo treinta años de su elaboración por el inconsciente colectivo.

Luc Montaigner, quien descubrió el virus del sida ha dicho con mucha lucidez: “Es posible que en el caso del sida se hayan creado condiciones para su desarrollo: la promiscuidad, el libertinaje sexual. Si se hace historia se puede decir que el sida es el hijo de la píldora anticonceptiva” [5]. Ciertamente, Montaigner se queda corto en su apreciación. El sida no sólo ha sido causado por la “revolución sexual”, sino que constituye, en cierto sentido, su apogeo. El sida es una enfermedad mortal, previa destrucción del sistema inmunológico del paciente. A nivel social, el libertinaje sexual deja a grandes capas de la población sin defensas morales, lo cual, a su debido tiempo, culminará con la destrucción de esa sociedad. Por tanto, cuando la humanidad recobre la honestidad intelectual y la altura moral, el sida será la partida de defunción de la píldora contraceptiva, y de los errados estilos de vida que generó.

Aquí vale la pena detenernos para hacer una breve observación. Pese al fracaso patente de la “liberación sexual”; me refiero concretamente a que dicha “revolución”, en lugar de lograr una mayor felicidad del común de la gente, muy por el contrario, desembocó en niveles inusitados de insatisfacción afectiva y, además, hizo progresar en forma geométrica el número de personas con taras de origen sexual; todo esto a más de las enfermedades de transmisión sexual –sida incluido–. Este fracaso tiene niveles de verdadera catástrofe global. Sin embargo, la desgracia se generalizó después de grabado el mito de la “liberación sexual”, en el inconsciente colectivo.

Cuando la pandemia del VIH comenzó a amenazar la subsistencia del mito de la “revolución sexual”; había que diluir esta amenaza. Los caminos posibles en el campo teórico eran dos: erradicar la enfermedad; o, de lo contrario, crear un nuevo mito que otorgue una falsa seguridad a los sexualmente liberados… Como por el momento no hay cura ni vacuna contra el sida, los promotores de la “revolución sexual” se vieron obligados a complementar el mito anterior, con uno nuevo: el “sexo seguro”, supuestamente brindado por el látex de los condones. El mito complementario ha demostrado ser tan falso y trágico, como el originario. En este trabajo me propongo desenmascararlo. Para ello, sintetizaré la información científica relevante, para el análisis bioético de la pandemia. Finalmente, como conclusión, propondré algunas pautas, para la justa regulación de la materia.

2. Aspectos científicos relevantes en torno al sida y al preservativo: Hay varios elementos científicos –empíricamente comprobados–, cuyo conocimiento resulta imprescindible, para cualquier persona encargada de diseñar las políticas públicas, de prevención o combate del sida. Los sintetizo someramente:

a) Virtual imposibilidad de lograr una vacuna que prevenga el sida: Cuando presentó la “Guía Práctica para Vacunaciones” de Castilla–La Mancha, el Dr. Juan José Picazo, catedrático de Microbiología del Hospital Clínico Universitario de Madrid, sostuvo que: “la vacuna del sida se viene persiguiendo hace muchos años y que, desgraciadamente, comparte con la de la hepatitis C el hecho de que ambos virus tienen una enorme capacidad de equivocarse. Es decir que los sistemas virales tienen unos mecanismos que corrigen sus propios errores para evitar que esos errores lleven consigo la muerte del microorganismo. Pero, en el caso del virus del sida, este sistema es erróneo, se equivoca mucho y elabora partículas virales equivocadas, muchas de las cuales mueren, pero, otras sobreviven. Pero, las que sobreviven, resulta que son distintas de la anterior. De manera que en un mismo enfermo de sida podemos encontrar distintos virus del sida con estructura antigénica diferente, con lo que la vacuna que nosotros fabricamos frente a uno no le sirve al resto de las partículas virales”.

“Es un hecho desgraciado que le daría al virus una ventaja curiosa, como es que a pesar de ser menos desarrollado porque se equivoca, frente al humano le da una tremenda ventaja y eso hace que sea muy difícil fabricar una vacuna que permita defendernos frente a las distintas subespecies de virus que están en un mismo individuo. Tenemos que tener presente que cuando una enfermedad como el sida, con un período de incubación de entre diez y quince años, y que el individuo no pueda desarrollar una respuesta inmune frente a esa, ella nos hace pensar en la dificultad que puede tener una vacuna” [6].

Además, es un hecho real que casi no existen vacunas exitosas, contra las enfermedades de origen virósico; ni siquiera la gripe ha podido ser erradicada. Por tanto, no parece probable que sea posible –al menos en el corto o mediano plazo–, lograr una vacuna contra el sida. Destaco que cuando los medios de masas mencionan, con relación al sida, el término vacuna, no se están refiriendo a un producto que prevenga propiamente el VIH, sino a fármacos que tratan al enfermo, a partir de sus propios microorganismos, y que se usa como un tratamiento –y no prevención–, de la enfermedad. Este dato científico es relevante, pues las políticas públicas, deben partir de la base que no habrá vacuna y, por tanto, la prevención debe realizarse de otro modo. Concretamente sólo se puede actuar evitando las causas del contagio.

b) Modos de contagio y factores de riesgo: Cuatro son las vías conocidas para el contagio del VIH: 1) contacto sanguíneo, 2) algunos líquidos orgánicos, 3) por transmisión vertical madre–hijo, y 4) por vía sexual –subdividida en contacto vaginal, bucal o anal–. Importa saber que en Occidente, desde que se descubrió la enfermedad, se dan las siguientes proporciones de enfermos, según las vías de contagio, a saber: el 39,4% de los contagios, ha sido debido al uso de jeringas infectadas por drogadictos intravenosos; el 32,6% por relaciones homosexuales; y el 17,6% por relaciones heterosexuales; y el resto 10,4% a las otras formas de contagio, entre ellas el personal sanitario con el 0,01% [7]. El conocimiento de los modos de contagio y los factores de riesgo, son datos absolutamente imprescindibles para la prevención del sida. Mientras no exista una vacuna contra el VIH, la única forma de prevenirlo es eliminando las causas que provocan su propagación. Por otra parte, es preciso saber que el riesgo varía mucho, según sea el modo de contagio. En efecto:

1) Por transfusión sanguínea: Se han tomado diversas medidas profilácticas, para disminuir el riesgo de contagio del sida por esta vía: a) se han limitado las transfusiones sanguíneas, a los casos indispensables; b) se descartan como donantes, a las personas incluidas en diversos grupos de riesgo; y c) es legalmente obligatorio, el examen de toda sangre donada. Esta última precaución no da una seguridad absoluta, pues la enfermedad tiene un período llamado de ventana, de aproximadamente 6 meses, donde la persona está infectada, pero los análisis no alcanzan a detectar la dolencia. Sin embargo, donde se aplica el conjunto de estas medidas, los contagios por esta vía han pasado a ser una cifra estadísticamente irrelevante.

2) Por jeringas infectadas compartidas por drogadictos intravenosos: Ya hemos dicho que en los países occidentales, este modo de contagio equivale casi al 40% del total, lo cual nos da una idea de su magnitud. A nivel global, dicho porcentaje se reduce a entre el 5% y el 10% del total de infectados [8]. Esta vía de contagio, es idéntica a la prevención de la drogadicción –combatir el tráfico de drogas–. Holanda intentó un camino diverso: despenalizar el consumo de las drogas, y que la dosis y las jeringas de uso diario, sean provistas gratuitamente por el Estado. La experiencia holandesa ha fracasado, pues provocó el aumento en la cantidad de drogadictos, y el mantenimiento de la tasa de prevalencia del VIH. Ningún país ha hecho una campaña preventiva de la drogadicción, basada en estos dos pilares fundamentales: a) crear más puestos de trabajo –especialmente necesario en los países pobres–; y b) educar en las virtudes. Este es el único medio de superar el vacío vital, presente en la mayoría de los drogadictos.

3) Por transmisión vertical madre–hijo: La tasa de transmisión de la madre al hijo, cuando no se toma ninguna medida preventiva, oscila entre el 15% y el 20% de los casos. Dicha tasa aumenta entre un 10% y un 20% más, en caso que la madre amamante al hijo. Cuando se previene con los siguientes elementos sumados: a) uso de los nuevos fármacos antirretrovirales, b) el nacimiento por cesárea programada, y c) la alimentación artificial desde el nacimiento, la tasa de transmisión vertical del sida se reduce a menos del 2% [9]. Ciertamente, estas terapias son costosas, y en muchos países no están al alcance de la mayoría de la población. Debo denunciar públicamente la política impulsada por la OMS, por el llamado “Nuevo Paradigma de Salud”. Aplicándolo se resolvió que en los países de escasos recursos, se debía instar a las madres seropositivas, a que amamanten a sus hijos [10]. Esa recomendación se aplica desde hace años en el África Subsahariana, y es la responsable de un porcentaje significativo, de los 3.700.000 niños infectados en la región. Hasta el momento, ni la OMS ni UNICEF revirtieron esa política criminal.

4) Transmisión por vía anal (homosexual o contranatura): Aunque decir la verdad sea políticamente incorrecto, como es moralmente sano, lo haré. Las diferencias anatómicas y fisiológicas entre el ano y la vagina [11], y la promiscuidad de los homosexuales activos, explican las tasas enormemente más elevadas de contagio de sida –y de otras enfermedades sexualmente transmitidas–, entre ambas vías. Un simple cálculo sirve para mensurar ese mayor riesgo: la población homosexual masculina, se calcula entre el 1% y el 2% del total de varones. Si a ese dato, sumamos el hecho que el 32,6% de los seropositivos se contagió por relaciones homosexuales, frente al 17,6% por relaciones heterosexuales, la evidencia simple –tomando las cifras globales para los países de Occidente–, indica que hay 100 veces más posibilidades de contraer el sida siendo homosexual, que siendo varón o mujer a secas. “Según el Centro para el Control de las Enfermedades, en USA los homosexuales varones representan el 61% de nuevas infecciones de VIH, pero sólo constituyen el 2% de la población” (117). Otro modo de medir la cuestión es saber que, según el mismo Centro, la tasa de nuevos diagnósticos de sida entre homosexuales, varía entre los 522 a 989 casos sobre 100.000, frente a los 12 casos sobre 100.000 diagnósticos entre los varones a secas. En cuanto a los contagios de sífilis las cifras son de 91 a 173 nuevos casos entre homosexuales, frente a 2 casos en varones a secas, siempre sobre 100.000 diagnósticos (118).

La revista norteamericana “Rolling Stone”, en su número de enero de 2.005 publicó un informe según el cual, al menos la cuarta parte de las nuevas infecciones de VHI, entre los homosexuales norteamericanos, sería premeditada. El artículo denuncia la existencia de individuos interesados en entrar en contacto con el VIH, los llamados “buscadores del bicho”, y aquellos infectados que deliberadamente lo transmiten, conocidos como proveedores del “regalo”. Los testimonios de participantes destacan la “carga erótica”, de estas prácticas de alto riesgo. El resultado fue que a partir de 1.977, la tasa de contagios de la comunidad gay de San Francisco se ha duplicado.

Resulta evidente concluir, que la promoción pública de la homosexualidad, sea a través de los medios de masas, los espectáculos –cine y teatro especialmente–, y también por la acción estatal –vgr: leyes que dan valor jurídico a las parejas del mismo sexo–; implican una promoción indirecta del sida. Muy por el contrario una política preventiva del VIH, debe apuntar a la erradicación o, al menos, la minimización de la homosexualidad, y para esto se debe comenzar con la eliminación de todos los privilegios injustos, que las leyes les han ido concediendo [12].

5) Transmisión por vía heterosexual: Respecto de esta vía de transmisión, es necesario afirmar que la abstinencia sexual –previa y posterior al matrimonio–, y la fidelidad mutua durante éste, hacen absolutamente imposible el contagio del sida. De las varias decenas de millones de seropositivos, ninguna pareja que haya vivido de este modo, ha resultado contagiado por vía sexual. Este dato empíricamente constatado, es el más relevante, para plantear una campaña de prevención y erradicación de la enfermedad, pues este es el único modo infalible de prevenir el VIH.

Ahora bien, quienes no practican ese estilo vital ecológico, corren riesgo de contraer la enfermedad. Hay diversos factores pueden influir en la transmisión heterosexual del sida. Por ejemplo: la cantidad de parejas sexuales, la frecuencia y tipo del contacto sexual, la situación inmunológica del sujeto sano, y que algún miembro de la pareja, padezca otras enfermedades de transmisión sexual. También son importantes la carga viral (número de virus por mm3 de sangre) [13]. Más adelante me referiré a la incidencia del uso del condón.

El ejercicio de la prostitución es una circunstancia de alto riesgo. Se estima que en el Zaire, un tercio de las prostitutas son HIV positivas. En algunas áreas africanas, el porcentaje de meretrices infectadas, podría llegar a ser al 90% [14]. En Bombay, en donde existen alrededor de 100.000 prostitutas, alrededor de un tercio de ellas son HIV positivas [15]. Si se tiene en cuenta que cada una de estas mujeres, recibe alrededor de 5 clientes por noche, y que la posibilidad de contagio por un solo contacto, en este tipo de relación sexual, oscila entre el 3 y 5%, se puede deducir el número de posibles nuevos individuos que cada día pueden, en aquella ciudad, incrementar los VIH positivos.

Obviamente, quien tiene relaciones con alternadoras, está asumiendo una conducta de alto riesgo. Por tanto, una política de salud pública importante, es lograr la erradicación o, al menos, la sensible disminución de la prostitución. Sin embargo esta se promueve y publicita públicamente, como muestran los numerosos avisos clasificados de los principales diarios, que informan precios, teléfonos, direcciones y medidas de rameras o travestis… [16].

Un hecho poco conocido es que el uso de anticonceptivos hormonales –sobre todo los inyectables-, aumenta significativamente el riesgo de contagio de sida en las parejas serodiscordantes. En un estudio sobre 3.790 parejas discordantes de Botsuana, Kenia, Ruanda, Sudáfrica, Tanzania, Uganda y Zambia, resultó que si el varón era seropositivo, en un año el 5,94% de las mujeres que utilizaron contraceptivos hormonales se contagió de sida (6,85% en caso de los inyectables), frente al 3,78% que no usaron anticonceptivos. Si la mujer era seropositiva y usó hormonales, en un año se contagiaron el 2,50% de varones (2,64% en caso de inyectables), frente al 1,51% cuando las mujeres no usaron contraceptivos orales (122).

c) Preservativo y prevención del sida: Salvo alguna honrosa excepción, las campañas de prevención del sida –en todo el mundo–, tienen como eje la promoción del uso del preservativo, en las relaciones sexuales. Tales programas giran en dos direcciones: a) convencer a la población en general, de la “necesidad” de usar siempre condones, en toda relación sexual; entrenándola en su uso, y utilizando para ello los medios de masas y las escuelas; y b) el reparto gratuito de profilácticos en ciertas ocasiones o, su provisión por el sistema sanitario. La facturación de las fábricas de preservativos, se ha multiplicado extraordinariamente, desde que en 1.985 comenzaron estas campañas [17]. Simultáneamente, la cantidad de enfermos y muertos por el sida, no dejó de crecer, también en forma pavorosa. Esta constatación empírica, invita a cuestionar la validez del método preventivo elegido. Allí vamos:

1) Fracaso universal del condón en la prevención del sida: El Onusida y la Organización Mundial de la Salud (OMS), son los principales promotores de estas campañas a nivel global. En 1998, el Onusida presentó un estudio de relevamiento, de todas las campañas del prevención del VIH en todo el mundo. Con relación a las basadas en el preservativo, la conclusión del análisis fue lapidaria: “No se le imputan variaciones en la seroprevalencia del VIH en la población” [18]. Es decir: esas campañas no lograron disminuir la propagación de la enfermedad. Dicho de otro modo, todo el dinero gastado en la compra o donación de preservativos, fue derrochado inútilmente… Todos los estudios posteriores, han confirmado esta conclusión.

El Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población (FNUAP), otro activo promotor de estas campañas, hizo público el 23 de junio de 2.002, el informe “VIH/SIDA, Concientización y Conducta”. Allí reconoce que el esfuerzo de la ONU, para frenar la expansión del sida, a través de la provisión gratuita de contraceptivos en los países pobres, ha fracasado. Conocida la derrota, corresponde ahora explicar sus motivos, pues esto también arroja luces importantes, para el análisis bioético de la cuestión.

2) Características relevantes de los condones: Casi todos los preservativos se fabrican con látex. Dicho material artificial es sumamente inestable. Para mantener sus propiedades físicas, requiere conservarse siempre a temperatura templada –entre 10° y 25°–. La exposición a temperaturas inferiores a 10° o superiores a los 25°, deterioran el material y le hacen perder impermeabilidad. Es importante subrayar, que todas las pruebas de laboratorio sobre los mismos, se realizan cuando el látex no ha sido expuesto a temperaturas inconvenientes. Ahora bien, desde la salida de fábrica hasta el minorista que lo comercializa –y aún más, hasta el momento de su uso–, cada profiláctico recorre un largo camino –generalmente en camiones–, que no están refrigerados a la temperatura adecuada. En invierno se los somete a temperaturas inferiores a los 10°, y en verano superiores a los 25°. Esto explica la invalidez metodológica, de los controles de calidad de los preservativos; pues los mismos deberían realizarse en las bocas de venta –lo cual, desde luego, no es posible–.

Pese a que los controles de calidad de los condones no son confiables, resulta interesante transcribir las conclusiones de los mismos. Por ejemplo, con relación al paso del virus a través de los poros del látex, se comprobó en laboratorio, que utilizando partículas de poliestireno de 110 nm de tamaño, en 29 de 89 preservativos valorados (33%), se constataba paso de partículas a través del látex, lo que indica que el porcentaje medio de eyaculado, que puede atravesar el látex, sería de un 0,01% aproximadamente [19]. Esto implica que los preservativos de látex, no son una valla infranqueable, para la transmisión del VIH. Al evaluar otro control de calidad, que habitualmente realizan instituciones sanitarias de EEUU, se ha podido comprobar, que, en 38.000 preservativos de 165 lotes diferentes, cuando éstos eran de fabricación estadounidense, el 12% tenían escapes superiores al permitido en ese país. Cuando los preservativos no estaban fabricados en EEUU, este porcentaje se elevó al 21% [20]. Reitero que se trata de controles en laboratorio, donde los adminículos analizados, han estado permanentemente en condiciones óptimas; lo cual deja de suceder ni bien salen de fábrica…

Muchas son las causas por las que el preservativo puede fallar, en la prevención del contagio del sida. En efecto: a) Una posibilidad siempre latente es su mala utilización, que muchas veces depende de las dificultades propias de usarlo adecuadamente, en tales circunstancias. Esto es especialmente complicado para los jóvenes. La OMS recomienda unas instrucciones en diez pasos correlativos a cumplir, para el uso adecuado del condón. Cualquiera advierte que en las peculiares circunstancias de su uso, se requiere un “entrenamiento” severísimo, para no errar en el manual de instrucciones…

b) Por otra parte, se debe tener en cuenta que, al igual que el semen, los líquidos preseminales pueden contener el virus; por tanto, es posible el contagio antes del uso del profiláctico.

c) Además, existe un porcentaje de fallos atribuibles a la rotura del mismo. En un estudio prospectivo, se detectó que este porcentaje oscilaba alrededor del 1% al 12% en el coito vaginal, pero que era superior en las relaciones homosexuales [21].

3) Eficacia de los condones en la prevención de embarazos: A las razones empíricamente verificadas del apartado anterior, conviene añadir otro elemento palpable. El preservativo es poco eficaz para la prevención de los embarazos. Y es importante resaltar, que una mujer puede quedar embarazada pocos días al mes; en cambio, puede contagiarse o contagiar el sida, todos los días del año. Además, el virus del sida es 500 veces más pequeño que un espermatozoide.

En general, se puede decir que el preservativo tiene un elevado número de fallos para prevenir embarazos. En este sentido, si se define este índice de fallos, como el número de embarazos, en parejas que utilizan el condón durante un año, encontramos que el mismo, según distintas fuentes, es: de un 3 a 28% [22], del 8 al 15% [23], el 14% [24], del 10 al 15% [25], el 13% [26], entre el 9 y 14%, y para menores de 25 años del 17,9% [27]. Son abundantes los datos que indican, un índice elevado de fallos del profiláctico para evitar embarazos. Por tanto, si falla para impedir las gestaciones, fácilmente se comprende su fracaso –aún mayor–, en la prevención de las enfermedades transmitidas sexualmente.

4) Eficacia de los preservativos en la prevención de las otras enfermedades de transmisión sexual: Hay unas 25 enfermedades venéreas. Algunas causan infecciones vaginales –como la vaginosis bacteriana, la tricomoniasis y la candidiasis–; otras son de origen bacteriano –tales como el chancroide, la clamidia, la gonorrea y la sífilis–; y, finalmente las hay de origen viral –entre ellas el VIH, el virus del papiloma humano (VPH) [28], el herpes simple (tipos I y II), y la hepatitis B–. Toda enfermedad sexualmente transmisible, opera como un mayor factor de riesgo de contraer el VIH. Es importante subrayar, que los condones no ofrecen protección alguna respecto de varias de estas enfermedades, y con relación a las pocas enfermedades que previenen, su eficacia profiláctica es muy baja, conforme la información científica disponible. En efecto:

Un estudio de la OMS [29], indica que los usuarios de condones tienen sólo dos tercios de probabilidades –comparados con quienes no los utilizan–, de evitar la transmisión de gonorrea, tricomoniasis, o infecciones por clamidias. Es decir, que la protección sería aproximadamente del 66%. Esta protección es aún menor, en el caso del herpes simple [30]. Según un reciente informe de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la evidencia epidemiológica es insuficiente para determinar la efectividad de los preservativos, en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual. Un panel de 28 expertos, incluyendo la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) y la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) de Estados Unidos, han analizando 138 estudios sobre el uso de los preservativos, y su eficacia en la prevención de enfermedades venéreas. Este estudio revela una reducción del riesgo de transmisión de gonorrea en los varones del 49% [31].

Ahora bien, con respecto al contagio de la gonorrea, la clamidia, la trichomoniasis, la sífilis, el herpes genital y el virus de papiloma humano (HPV); en lo que concierne a las mujeres, cuyos compañeros sexuales usan el condón, no existen pruebas científicas de su efectividad. En lo que concierne a los varones que usan el condón, este tiene cierta efectividad contra la gonorrea, pero ninguna con respecto a las demás enfermedades de transmisión sexual, ya mencionadas [32].

5) Eficacia de los preservativos en la prevención del VIH [33]: Respecto de la eficacia de la prevención del sida, transmitido por relaciones heterosexuales, se destaca un estudio publicado en 1993. En él se utilizaban datos procedentes, de todos los artículos publicados en lengua inglesa, antes de julio de 1990, en revistas de garantizada calidad científica, analizados conjuntamente en un detallado estudio multicéntrico. La conclusión más significativa, fue constatar que el preservativo, reduce el riesgo de infección por el HIV en aproximadamente un 69%. Es decir, ésta sería la capacidad del preservativo para prevenir el contagio del sida, en unas relaciones heterosexuales normales, en las que se utilizara en forma habitual y correctamente [34]. Estos datos fueron corroborados por un trabajo de la OMS [35], que estima el riesgo de contagio en –aproximadamente–, el 40%. Datos más recientes ofrecidos por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos [36], indican que el preservativo reduce en un 85%, el riesgo de transmisión del VIH. Debo destacar que estas estadísticas se refieren a relaciones normales heterosexuales; por las razones ya apuntadas, la eficacia del condón en la prevención del VIH, en las relaciones homosexuales, anales y orales, es muy inferior. Sugestivamente, no hay trabajos publicados que analicen esta cuestión.

Los datos epidemiológicos precedentes significan que, de cada 100 parejas, donde uno de los integrantes tenga el VIH y el otro no, que tengan relaciones sexuales habituales, usando siempre preservativos correctamente, y sin que éstos se rompan, deslicen, ni suceda ningún otro “accidente”; pues bien, de las 100 personas sanas, al cabo de un año, habrá entre 15 y 40 de ellas, contagiadas del VIH, enfermedad mortal. La variación entre 15 y 40 es la que hay entre el estudio más optimista, y el más pesimista. Pero sean 15 ó 40, todas morirán de sida. Este hecho patético, obliga al adelanto de una conclusión: son criminales las políticas de salud pública de prevención del sida, cuyo eje es el uso de profilácticos.

Ahora bien, si el condón reduce algo las posibilidades de contagio del VIH, ¿porqué las campañas basadas en el preservativo no muestran variaciones en la seroprevalencia?. La respuesta es obvia: porque al dar masivamente la falsa seguridad, de que las relaciones son inocuas, mientras se usen los preservativos, más gente tiene relaciones sexuales promiscuas. Entonces la disminución del riesgo se compensa con la mayor cantidad de relaciones riesgosas. Resultado final: se mantienen las tasas de contagio.

La renuncia por escrito, del médico belga Jean Louis Lamboray, a su cargo en el Programa de Naciones Unidas de Lucha contra el Sida (Onusida), se debió a lo que calificó como el “fracaso de las políticas para frenar la propagación de esa enfermedad”, debido a que el Onusida olvidó que las medidas preventivas eficaces en la prevención de la pandemia, “se deciden en las habitaciones de las personas y no en los despachos de los expertos”. Su crítica a los burócratas del Programa incluye el que no se dedican a “aprender más de las actividades en el terreno”, y a “implicar a las comunidades locales en sus programas”. En este orden de ideas, el cable de prensa subraya, que “muchas organizaciones no gubernamentales han criticado duramente a Onusida por su ‘fijación’ en prevenir el SIDA con el controvertido ‘sexo seguro’ –centrado en el uso del preservativo–, a la vez que ignora exitosas campañas locales que promueven la abstinencia, basadas en visiones más integrales de la persona humana” [37].

d) Uganda: única Nación que redujo considerablemente las tasas de prevalencia del VIH. Ejes del único modelo exitoso: Casi todos los países del mundo han iniciado campañas de prevención del sida. Sea con fondos gubernamentales, de las Agencias de la ONU, de organismos multilaterales de crédito o privados. Es un hecho histórico, que hasta el momento, en todas las Naciones –excepto Uganda–, tales programas fracasaron rotundamente. La exteriorización del fracaso es el aumento en el número y las tasas de contagio de VIH, siempre ascendentes [38]. En honor a la verdad, debo subrayar que todos los programas de prevención fracasados tenían –y tienen–, como eje, el uso de los condones. A su vez, el único programa exitoso –el de Uganda–, no tuvo como eje la promoción del preservativo. Estos datos no son un mito, ni una creencia religiosa, ni un prejuicio ideológico. Son la comprobación empírica de la realidad y, a la vez, la pulverización de los mitos de la “revolución sexual” y del “sexo seguro”.

Uganda pasó de tener el 15% de su población en edad procreativa, infectada con el VIH –en 1.991–, a sólo el 5% del mismo grupo poblacional, en sólo diez años –en el 2.001–. El caso es tan sorprendente, que ha sido reconocido hasta por los principales promotores del condón en la prevención del sida. La OMS debió confesar que el descenso de la seroprevalencia, “es único en el mundo”, y que “ningún otro país ha igualado este logro, al menos no a nivel nacional” [39]; lamentablemente, el trabajo omite explicar las razones del éxito. El desglose de cifras del éxito ugandés, es el siguiente: a) la proporción de mujeres embarazadas, entre 15 y 19 años, infectadas por el VIH fue reducido del 35% en 1991, a menos del 10% en el 2.000 [40]. El inicio de las relaciones sexuales en adolescentes de 13 a 16 años, bajó entre los varones, de más del 60% en 1.994, a menos del 5% en 2.001; y en las mujeres, de más del 20% a menos del 2% en los mismos años [41]. Otro indicador decisivo, es la disminución de las personas que tuvieron relaciones sexuales fuera de las uniones estables. Se han tomado los años 1.989 y 1.995, y los porcentajes poblacionales disminuyen en esta proporción, entre los años citados: 1) varones de población urbana, pasan de más del 40% al 20%; 2) varones rurales, disminuyen del 39% al 14%; 3) mujeres en zonas urbanas, pasan de más del 20% a menos del 10%; 4) mujeres de zonas rurales, disminuyen del 17% al 6%, entre los años ya citados [42].

Las explicaciones científicas las recoge un informe de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), de los EE.UU. La campaña se basó en dos ejes muy claros: 1°) promover entre los jóvenes la abstinencia antes del matrimonio; y 2°) recomendar a la población que mantenga relaciones sexuales, mutuamente monógamas, con personas no infectadas [43]. Las estadísticas del párrafo anterior muestran a las claras, que se logró un cambio en las conductas sexuales; y, a la vez, ese cambio de estilos de vida –menor promiscuidad sexual–, logró una disminución notable de la pandemia [44].

Sin embargo, a principios de 2000, Uganda introdujo programas de ‘educación’ sexual hedonista en sus escuelas, que enfatizan el mal llamado “derecho humano fundamental a tener sexo”, sin importar la frecuencia o el tipo de relación, y la necesidad de comportarse “responsablemente” usando condones. Todo ello a cambio de dinero –sólo durante 2.013 se le otorgaron u$s 330.000.000 para control natal-. La tasa de infección con el VIH-SIDA en adultos en las zonas urbanas se ha duplicado de un bajo 6% en 2002 a un 12% en la actualidad y continúa subiendo aceleradamente (150).

 

e) Tímido giro en la estrategia de prevención (a,b,c): El éxito incontrastable de Uganda en la prevención del sida, motivó un giro en la opinión mayoritaria de los expertos. Ese cambio es aún excesivamente tímido, quizá por los condicionamientos políticos, económicos e ideológicos, que condicionan lo científico. Consiste en la llamada estrategia “a, b, c”, por las siglas en inglés de: abstinencia, fidelidad y condón. Es una suerte de sincretismo entre el exitoso programa de Uganda, y todos los otros programas fracasados. Se recomienda, en primer lugar, la abstinencia de relaciones hasta el matrimonio –o unión estable–; luego la fidelidad en dicha unión; y, en tercer lugar, para quienes no aceptan el estilo de vida anterior, se les sugiere el uso de preservativos. La revista científica inglesa The Lancet, publicó en noviembre de 2.004, un documento suscripto por 150 expertos, provenientes de 36 países, entre los que se encuentran Yoweri Museveni –presidente de Uganda–, representantes del Banco Mundial, del Fondo Global para la Malaria, la Tuberculosis y el Sida, de cinco Agencias de la ONU, y los directores de los Programas de VIH de Etiopía, India, Jamaica y Uganda.

El documento, con relación a los jóvenes, sostiene que “debe ser prioritario promover la abstinencia o el retraso en el inicio sexual en aquellos que no hayan tenido aún relaciones, haciéndose hincapié en evitar los riesgos como la mejor forma de prevenir la infección y otras ETS, así como los embarazos no deseados”; enfatizando que “si ya se ha producido el debut sexual, debe estimularse la vuelta a la abstinencia o la fidelidad mutua con una persona sana como la mejor forma de evitar la infección”. También proponen programas preventivos “dentro y fuera del ámbito escolar y los padres han de asumir su responsabilidad en la transmisión de valores y expectativas relacionados con el comportamiento sexual de sus hijos”.

Respecto de los adultos sexualmente activos: “la primera prioridad ha de ser la promoción de la fidelidad mutua con una pareja sana. La experiencia en países donde se ha reducido la incidencia de la infección demuestra que la reducción en el número de parejas es fundamental para alcanzar este objetivo a gran escala”. El documento subraya, que “la ineficacia de otras medidas y los llamativos resultados de Uganda significan un giro radical en las políticas de prevención, centradas hasta ahora casi exclusivamente en el preservativo, en especial desde las entidades internacionales”. Pese a ello, los firmantes del trabajo consideran necesario aún, la promoción del uso de preservativos entre los “jóvenes sexualmente activos”, a pesar de reconocer que no siempre es efectivo.

Este modelo sugerido actualmente, supone dar un doble mensaje a la población y, como siempre que se dan este tipo de consignas, el grueso de la gente opta por el que le resulta más cómodo o placentero, sin analizar la cuestión. El mensaje puede sintetizarse en: “abstente de las relaciones sexuales, séle fiel a tu pareja o, sino, usa un profiláctico”. De un mensaje tan ambiguo y contradictorio, la conclusión mayoritaria será: mientras sea con preservativo, tienes bill de indemnidad… Y se mantendrá el fracaso actual.

La Agencia de la ONU para la infancia, UNICEF, a comienzos del año 2.006, parece haber advertido –finalmente–, el fracaso de los mensajes ambiguos, por eso, en su página web en castellano, da a los jóvenes de nuestro tiempo la siguiente consigna: “El único método seguro 100% de no contraer el SIDA es la abstinencia sexual”, en el resto de la página, deja en claro que la fidelidad mutua en la pareja integra este concepto [45].

3. Conclusiones: Derrumbando el mito. Bioética de la prevención del sida a través de preservativos [46]: Para facilitar el análisis sintetizo los datos científicos relevantes:

–el sida es una enfermedad mortal;

–no hay vacuna preventiva contra el sida, ni la habrá en el corto y mediano plazo; además, es posible que nunca llegue a existir;

–entonces, la prevención de esta enfermedad mortal sólo puede basarse, en la erradicación de las causas que la originan;

–el VIH se contagia por cuatro vías: 1) contacto sanguíneo, 2) algunos líquidos orgánicos, 3) por transmisión vertical madre–hijo, y 4) por vía sexual. El grado de riesgo de cada una de ellas es muy variable;

–utilizando medidas profilácticas adecuadas, el riesgo de contagio por transfusión sanguínea y por pacientes sometidos a hemodiálisis, es irrelevante;

–aplicando los nuevos fármacos antirretrovirales, el nacimiento por cesárea programada, y la alimentación artificial desde el nacimiento, la tasa de transmisión vertical del sida se ha reducido a menos del 2%;

–en Occidente es muy alto el porcentaje de enfermos, contagiados por compartir jeringas infectadas, en drogadictos intravenosos. Han fracasado las estrategias de prevención basadas en la entrega gratuita de jeringas y drogas;

–la transmisión por vía sexual el VIH, incluye dos colectivos de altísimo riesgo (homosexuales o quienes practican el sexo anal u oral; y quienes comercian sexualmente y sus “clientes”). Está empíricamente demostrado, que las parejas heterosexuales, que sólo tienen relaciones entre ellas, no tienen riesgo de contagio del VIH por esa vía;

–todas las campañas de prevención del sida mediante el uso del preservativo, han fracasado, pues ninguna ha hecho disminuir la seroprevalencia;

–la única campaña exitosa en todo el mundo, ha sido la de Uganda, basada en la educación de la población, que logró un cambio de conductas, llevándola a posponer las relaciones sexuales hasta formar una pareja estable, y ser mutuamente fieles una vez asumido tal estado.

El conocimiento de estos datos científicos es obligatorio, para toda persona que tenga la responsabilidad de la salud pública de cualquier Nación. Mucha mayor obligación de conocerlos tienen los encargados, de todo organismo de prevención o lucha contra el sida. Más allá de la posible comisión de diversos delitos, y de daños resarcibles, por parte de los funcionarios públicos –y entes privados–, que generen campañas masivas de prevención del sida a través del preservativo, se impone una reflexión desde la bioética.

La bioética nos exige, en primer lugar, poner fin a toda campaña, programa o plan de prevención del sida, por medio del uso del condón. Y esto con base en las razones científicas irrefutables antes consignadas. En segundo lugar, se impone –como decisión política–, el desplazamiento inmediato de todos los responsables de tales programas, haciendo las autoridades públicas los pertinentes sumarios para deslindar responsabilidades y, una vez concluidos los mismos, deberían formularse las pertinentes denuncias criminales. En tercer lugar se debe dejar sin financiación todo programa de “salud reproductiva”. Finalmente es preciso diseñar un verdadero programa de prevención del VIH, tomando el único modelo válido: el ugandés, con todas las reformas que suponen a los modelos educativos formales y mediáticos. Cualquier otra opción resulta violatoria de la bioética.

  1. A finales de 2001, 65 millones de personas habían sido infectadas por el VIH desde el inicio de la enfermedad, de ellas 25 millones habían muerto ya, y 40 millones estarían viviendo con el VIH/sida (Lamptey PR. Reduncing heterosexual transmision of HIV in poor countries. BMJ 324; 207–14, 2002). En el año 2.004, ya había 46 millones de enfermos de sida, ese año 5 millones se contagiaron y 3 millones fallecieron como consecuencia de la enfermedad, y había 14 millones de huérfanos, según la información brindada por el “Informe sobre salud en el mundo 2004”, publicado por la OMS.
  2. Según datos oficiales de Estados Unidos, el tratamiento y cuidado de un paciente con sida, puede llegar a costar 120.000 dólares. Otros tratamientos tienen un costo que puede oscilar entre 2.500 dólares por persona al año, cuando se utilizan nucleosidos, y 8.000 dólares por persona y por año, cuando se utilizan inhibidores de las proteosas (Freedberg KA, Losina E, Weinstein MC et al. The cost effectiveness of combination antiretroviral therapy for HIV disease. N Engl J Med 344; 824–31, 2001).
  3. Benedicto XVI, carta encíclica “Deus caritas est”, n° 5.
  4. El involucrarse al modo humano en una relación sexual, implica ofrecerse recíprocamente como un don para el otro, en un proyecto vital común y abierto a la procreación. De este modo es la persona toda, la que se entrega en la relación. Naturalmente esa intimidad sexual provoca un gozo inefable en toda la persona, trascendiendo lo meramente fisiológico. Cuando por el contrario, hay sólo un acoplamiento a nivel genital, pues la persona no se involucra a sí misma, el placer que produce tal relación no excede el nivel fisiológico.
  5. Diario La Vanguardia, de Barcelona, del 3 de diciembre de 1.996.
  6. Diario Médico, Madrid, del 18.02.03.
  7. Oficina Estadística de la UE, Eurostat. Diario Médico del 12.9.02.
  8. Adler M. ABC of AIDS. Development of the epidemic. BMJ 322; 1226–29, 2001.
  9. Bulterys M, Fowler MG, Shaffer N et al. Role of the traditional birth attendants in preventing perinatal transmission of AIDS. BMJ 324; 222–5, 2002 y World Health Organization (WHO). Prevention of mother–to–child transmission of HIV infection: WHO’s activities. WHO briefing notes for UNGASS on HIV/AIDS. Geneva. WHO, 2001, p5.
  10. Declaración Consensual OMS–UNICEF, del año 1.992.
  11. Esto es obvio, pero ante la hipocresía reinante, es preciso subrayarlo: la naturaleza ha dotado el órgano genital externo femenino, para recibir al masculino; por ello su tejido es resistente, y la mucosa está preparada para prevenir infecciones. Muy por el contrario, la naturaleza dotó al ano para evacuar las heces, por ello su tejido es poco resistente y, además, muy absorbente de los restos orgánicos, a los que conecta al torrente sanguíneo. Esta realidad biológica explica, en buena medida, el mayor riesgo de contagio del VIH por relaciones anales, respecto de las vaginales. Algo semejante sucede el llamado sexo oral, cuyo riesgo de contagio también es muy alto.

    (117) Boletín del Comité Independiente Anti Sida (CIAS), del 21.09.11.

    (118) Boletín de Forum Libertas. del 24.3.10.

  12. En otro capítulo me ocupo más extensamente del asunto. Aquí basta esbozar que el sentido social primario de la sexualidad, es la procreación y no la obtención de placer. Como somos mortales, la humanidad necesita el nacimiento de nuevos seres humanos, para perpetuar la especie, y la naturaleza ha previsto que la procreación sea posible, mediante la intervención de ambos sexos. El homosexual se automargina, voluntariamente, de la posibilidad de procrear, lo cual constituye una conducta antisocial. La respuesta justa de la sociedad, es no otorgar ningún beneficio –sería siempre un privilegio injusto–, al colectivo homosexual y, por el contrario, desalentar tal conducta; por ejemplo, con mayores cargas impositivas, pues el homosexual debe devolver en vida, a la sociedad lo que ésta le dio, pues al no tener descendencia no podrá hacerlo en la siguiente generación. Esto no es “discriminar” a los homosexuales, sino muy por el contrario, impedir que los homosexuales “discriminen” a la totalidad de la sociedad.
  13. Royce RA, Sena A, Cates WJr et al. Sexual transmision of HIV. N Engl J Med 336, 1072–8, 1997.
  14. US Bureau of the Census. HIV/AIDS Surveillance Data Base. Washington, DC: US Bureau of the Census; December 1993.
  15. Ramalingaswami V. India: national plan for AIDS control. Lancet 339; 1162–3, 1992.
  16. También por este motivo, resulta preocupante el Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), pues su Comité ya recomendó a China de legalizar la prostitución. Es sabido que dicho Protocolo otorga carácter vinculante a tales recomendaciones.
  17. (122) Estudio de Renee Heffron et al. (Universidad de Washington, publicado el 4.10.11 en la revista “The Lancet Infectious Diseases”.

    Entre 1985 y 1987 la facturación en EE.UU. pasó de u$s 300 millones a u$s 800 millones, según informe del diario La Voz del Interior, del 11.8.92.

  18. Cuaderno de Actualización Técnica, Colección Prácticas Optimas del ONUSIDA, “Análisis de la eficacia en función del costo y VIH/SIDA”, ONUSIDA, Agosto de 1.998, pág. 5.
  19. Carey RF, Herman WA, Retta SM et al. Efectiveness of latex condoms a barrier to human immunodeficiency virus–sized particles under conditions of simulated use. Sex Transm Dis 19; 230–4, 1992.
  20. Leads from the MMWR 1988; 37, nº7. Condoms for prevention of sexually transmitted diseases. JAMA 259; 1925–7, 1988.
  21. Informe Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, julio 2001. Diario Médico 26–VII–2001; Ahmed G, Liner EC, Williamson NE et al. Characteristics of condom use and associated problems: Experience in Bangladesh. Conctraception 42; 523–33, 1990; y Albert AE, Hatcher RA, Graves W. Condom use and breakage among women in an municipal hospital family planning clinic. Contraception 43; 167–76, 1991.
  22. Tietze C. Advances in Sex Research. Comm Mat Healt NY. 1963.
  23. Roche: Lexikon Medicine. Urgan Schwarzenbarch. Munchen, 1984.
  24. Famm Plann Perspect 18; 200–209, 1986.
  25. Pritchard JA, Mac Donald PC. Family Planning. In: M Williams. Obstetric. 16 ed. NY. Appletton – Centry – Crofts, pag 1011, 1980.
  26. Weller SC. A meta – analysis of condom effectiveness in reducing sexually transmitted HIV. Soc Sci Med 36; 1635–44, 1993.
  27. Trussel J, Kost K. Contraceptive failure in the United States: a critical review of the literature. Stud Fam Planning 18; 237–283, 1987.
  28. Este virus es el origen de casi todos los casos de cáncer de cuello cervical. Y este tipo de cáncer es la principal causa de muertes femeninas, entre las enfermedades de transmisión sexual, por encima del sida, en EE.UU. En dicho país, en 1.998 murieron 4.921 mujeres por cáncer cervical, y poco más de 4.200 de sida.
  29. Rosenberg M, Hell HA, Friel PA. Spermicides and condoms for the prevention of HIV and other sexually transmitted diseases. Presented at strategies for viricide, research Meeting. World Health Organization, March 28, 1990, p 13.
  30. Populations Reports. Serie H, nº 8, Sept 1990.
  31. Informe Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, julio 2001. Diario Médico 26–VII–2001.
  32. “The Truth About Condoms”, “Joint Statement”, Ex– congresista Tom Coburn M.D., Congresista Dave Weldon M.D., Physicians Consortium, Catholic Medical Association, julio 26, 2001, basado “en el Executive Summary”, “representando a mas de 10.000 médicos y otros profesionales de la medicina”, y tomado de Internet en : ww.family.org/cforum/hotissues/A0016989.html.
  33. Remito al lector que quiera profundizar en esta cuestión, a un estudio sintético y bien fundamentado desde el punto de vista científico: Suaudeau, Jacques. “Sexo seguro”, integra el ya citado “Lexicón”, págs. 1.041 y ss.
  34. Trussel J, Kost K. Contraceptive failure in the United States: a critical review of the literature. Stud Fam Planning 18; 237–283, 1987.
  35. Populations Reports. Serie H, nº 8, Sept 1990.
  36. Haverkos HW, Chung RC. AIDS among heterosexuales in surwillance reports. N Engl J Med 344; 611, 2001.
  37. Boletín de la Agencia ACI, del 6.07.04.
  38. Algunos gobiernos u ongs, han intentado maquillar su fracaso, manipulando las estadísticas del siguiente modo: con la universalización de los tratamientos antirretrovirales, se logró que los pacientes con VIH tardaran algunos años más, antes de que se les declare el sida. Ese estiramiento en los plazos, llevó a que se distorsionaran las estadísticas, afirmando que la cantidad de nuevos enfermos de sida de ese año era inferior a la del anterior –lo cual era cierto–, pero ocultando astutamente los números relativos a los nuevos contagios de VIH, siempre en aumento; por tanto en dicho país no disminuye la enfermedad, sino que, por el contrario, aumenta.
  39. Informe del año 2.003 de la OMS.
  40. Informe del Ministerio de Salud de Uganda, de junio de 2.000.
  41. The Effects of the Katakwi/Soroti School Healt and AIDS Prevention Project – AMREF Report, Kampaña, August 2.001.
  42. Global Program on AIDS, Geneva.
  43. Esto, es decir, vivir la castidad fuera del matrimonio, y la fidelidad dentro del mismo, que es tan elemental y, por otra parte, tan conforme con la naturaleza, la dignidad humana y la verdadera igualdad de los sexos, resulta inaudible para quienes están inmersos en la cultura de la liberación sexual, según los fracasados postulados del Mayo francés de 1.968. En lugar de ser el sida una interpelación, para superar estos prejuicios ideológicos, ha sido motivo de un empecinamiento y profundización, en los errores antropológicos que sustentaron dicha revolución. Esto es muy triste, pero muy real en nuestro país.
  44. Informe “¿Qué ha pasado en Uganda?; lecciones aprendidas de un proyecto”, AID, septiembre de 2002.

    (150) Información tomada del Boletín de Vida Humana Internacional del 30.5.14.

  45. Cfr: http://www.unicef.org/voy/spanish/explore/aids/explore_639.html
  46. Por razones de espacio debo dejar de lado algunos puntos muy interesantes, como los ahora esbozados: a) todo gobierno debe combatir el tráfico de drogas; b) la homosexualidad debe desalentarse, como política sanitaria de prevención del sida; c) la obligatoriedad de los análisis de sida –en algunas circunstancias–, y la obligatoriedad de revelar quiénes son enfermos del VIH, en ciertas actividades y grupos humanos, pues esta ha sido la estrategia que le permitió a la humanidad, erradicar muchas enfermedades infectocontagiosas; d) deben hacerse cumplir las normas vigentes de defensa de la competencia, sistemáticamente violadas, por la falta de advertencia en los envoltorios de los preservativos, detallando las enfermedades sexualmente transmisibles que no previenen, y aclarando las tasas de fallo en la prevención del sida; e) debe prohibirse la oferta de prostitución publicitada en los medios de masas; f) la pornografía debe combatirse con penas privativas de libertad, multas, decomisos y clausuras; etc.
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